BORGES
Este Borges de siempre no declina.
Es conciso. Se interna en la lectura
de los libros. Y en su magistratura
nos declara fervor y disciplina.
Nos inunda su voz. Nos encamina
hacia ríos de tinta y escritura.
Indagando su hacer, su asignatura
nos infunde valor en la retina.
Y nos habla de dioses y de glosas.
De su fascinación por lo profundo,
inquietando por hombres y por cosas.
Si dichoso no fue ser tan fecundo,
sus lecturas son pétalos de rosas
que llenan de colores este mundo.